miércoles, 31 de octubre de 2018

Charles Chaplin 3ra Parte: “Amores”....No solo el cine y la actuación eran su pasión y su aventura.




Tenía cinco años cuando, observando entre bambalinas a su madre sobre las tablas de un teatro en Londres, Charles Chaplin se subió por primera vez a un escenario. A Hannah su madre, la voz se le rompió en el momento más crítico. Para evitarle la humillación, su hijo saltó precipitadamente a escena y terminó su acto improvisando un pequeño numerito.

Chaplin debió haber improvisado muchos “pequeños numeritos” de conquista y seducción, ya que su fama de conquistador y mujeriego fue grande y descarada, tanto que incluso confesó haber tenido relaciones con más de dos mil mujeres, aunque como era Chaplin, tal vez lo dijo simplemente para escandalizar.

Tenía 26 años y ya era multimillonario, con un contrato de 670 mil dólares anuales que le convirtió en una de las personas mejor pagadas de ese momento en el mundo.

Aunque era famoso por ser un perfeccionista consumado y un adicto al trabajo, Chaplin tenía una debilidad, si no es que una fuerte adicción por las mujeres y con ello una vida algo desenfrenada. Aventuras constantes con chicas que actuaban en sus películas, le costaron unos cuantos escándalos.

Aunque durante años, su novia oficial había sido Edna Purviance, su colaboradora más cercana y actriz en 35 de sus películas, su relación terminó abruptamente cuando conoció a Mildred Harris; él tenía 30 años, ella una aspirante a actriz, solo 16. Pocos meses después de conocerse, Harris anunció que estaba embarazada. En realidad, había sido una falsa alarma, pero el escándalo público obligó a Chaplin a casarse con ella en 1918.

Unos meses después y tras otro embarazo (esta vez real) la actriz dio a luz a Norman Spencer Chaplin, el primer hijo del actor, que murió tres días después de nacer. Esto fue la trágica puntilla a un matrimonio que estaba roto desde el principio y que terminó legalmente en 1920 entre denuncias cruzadas: ella le acusó de «crueldad mental» y él de haberle sido infiel. Harris recibió 100 mil dólares como compensación tras la separación y salió por la puerta de atrás de la vida del Charles.

Solo cuatro años más tarde, la historia se repetía prácticamente al milímetro. Lita Grey, otra actriz de 16 años, se quedó embarazada de Chaplin, que aplicó el mismo protocolo que había utilizado con Harris y se casó con ella en México en 1924, para evitar las consecuencias legales de una relación que podría haberle llevado a pasar una larga temporada en prisión.  Apenas seis meses después, nació Charles Chaplin Jr.

Fue un matrimonio infeliz desde el principio, tanto que Chaplin solía trabajar hasta altas horas en el estudio para no tener que volver a casa junto a su ella. Aunque tuvieron otro hijo en común, Sydney Chaplin, un año después de que éste naciera Lita solicitó la separación legal.

Fue el divorcio más escandaloso de la época. Grey aireó los trapos sucios de su matrimonio en la prensa y acusó al actor de tener «pervertidos deseos sexuales». La separación se saldó con una indemnización de 600 mil dólares para ella, toda una fortuna para la época. Chaplin quedó destrozado por el escándalo.

Aunque seguía cosechando éxitos en la gran pantalla, la llegada del sonido le sumió en un mar de inseguridades. “Luces de la Ciudad” había sido un éxito rotundo, pero a Chaplin le obsesionaba quedarse anticuado. Así, en 1931, decidió tomarse un respiro. Pero las vacaciones se alargaron y durante 16 meses se dedicó a viajar. A su regreso a Los Ángeles, se sintió tan confundido y solo que pensó en retirarse e instalarse en China.

Pero poco después, conoció a Paulette Goddard en una fiesta. Ella tenía 21 años y ya estaba divorciada. Se hicieron amigos íntimos y con el tiempo se convirtieron en pareja. Goddard era una actriz emergente y su romance con Chaplin, que le dio el papel protagonista de “Tiempos modernos”, la convirtió en una estrella.

Después del estreno, Chaplin y ella se fueron de viaje a China, donde supuestamente se casaron, aunque su unión nunca fue confirmada como legal. Su matrimonio duró más que los anteriores, pero después de rodar juntos “El Gran Dictador”, decidieron separarse, aunque fueron amigos hasta que él murió.

Pero antes de encontrar el “Descanso del Guerrero”, Chaplin protagonizó un último escándalo. De nuevo, la protagonista era una joven aspirante a actriz. Joan Barry y Chaplin habían vivido un affaire breve e intermitente, después del cual ella se obsesionó tanto con el director que fue arrestada un par de veces acusada de acoso. Meses después, Barry reapareció en escena embarazada y anunciando que el actor era el padre.

Chaplin negó la paternidad y Barry interpuso una demanda contra él. Las pruebas sanguíneas lo descartaron como el padre de la hija de Barry, pero la presión del FBI y la influencia de la columnista de sociedad Hedda Hopper pudieron más y Chaplin fue condenado a pagar la manutención de la niña hasta que ésta cumpliera 21 años.

Solo dos semanas después de que Barry interpusiera su demanda, Chaplin anunció que se había casado por cuarta vez. Su nueva mujer era Oona O’Neill. De nuevo, la diferencia de edad entre ellos era escandalosa, y de nuevo el flechazo había surgido durante el casting de una de sus películas; él tenía 54 años y ella 17. La película nunca llegó a rodarse, pero Chaplin y ella comenzaron una relación y se casaron siete meses después en Santa Bárbara, cuando ella ya había cumplido la mayoría de edad.

Pero la legalidad no evitó la controversia. Para empezar, porque el padre de Oona, el prestigioso escritor y ganador del premio Nobel Eugene O’Neill, no aprobó su unión; no tenían su bendición ni tampoco la de la opinión pública, pero aún así Chaplin y Oona fueron felices. Tuvieron ¡ocho hijos! y un matrimonio de duró 18 años, hasta la muerte de Charles el 25 de diciembre de 1977. En su autobiografía, Chaplin recordó el momento que conoció a Oona como el «acontecimiento más feliz de su vida».

Charles Chaplin me ha sorprendido mucho más de lo que ya había hecho con sus películas. Su origen, su carrera, sus visión de negocios, su crítica social y política, y finalmente sus amores, si es que podemos llamarlos así o tal vez sería mejor usar otra palabra. Ustedes dirán.











No hay comentarios:

Publicar un comentario